La terapia familiar está dirigida a familias que atraviesan conflictos persistentes, dificultades de convivencia o momentos en los que la dinámica familiar se ha convertido en fuente de malestar. Ofrece un espacio para comprender qué está ocurriendo entre sus miembros, por qué se repiten ciertos patrones y qué cambios pueden introducirse para mejorar las relaciones y el funcionamiento familiar.